sábado, 8 de noviembre de 2008

La Doncella de las Mangas Amarillas

Capítulo 5 Noches en poemas… la luna da luz, la noche abrigo

La locura la abrazó aquellos días y le habló por las noches; para evitar que huyera o que en su pérdida de juicio se hiciera daño a ella o a alguien, prejuzgándola, y no solo por su terrible enfado al ser capturada, si no por cuestiones políticas y económicas…los nobles, a espaldas del Rey querían eliminarla, como así también su descendencia.

Encerrada quedó en un cuarto digno de ella, encerrada para que no salga, para que no entraran. Su única compañía era el sol que entraba cada día como un amigo que cumple con su eterna promesa.

Aborreció tanto su soledad, que aborreció ese lugar, odio a todos los hombres que veía y hasta llegó a hacer lo que nunca hubiera hecho, reprocharle a Arren su pronta partida… haberla dejado así, sin nada, completamente sola con su soledad…

En ese tiempo, los cuales fueron 633 días contados, con los dedos, con las manos, 663 noches en las cuales siempre pensó en él y llegó a aumentar el poder de su mente, el poder que tenía por amor a él solo. Todos y todo se centraba en Arren.

Esas noches escribió sobre sus sueños, sobre su ser, sobre ella y sobre Arren.

La primera noche fue un mar de llanto, las posteriores se resumen en los siguientes escritos en los cuales se reflejan como en un espejo de agua…aquellas noches.

Noche n° 36 “El encierro”

No te vallas sin mi

donde no pueda verte

donde no pueda amarte

donde no pueda mirarte

donde no pueda abrazarte

donde no pueda extrañarte

donde no pueda llorarte

donde no pueda soñarte

Pues si te vas,

yo me voy,

se va mi voz,

se va mi amor,

se va mi ser,

se van mis letras,

se van mis sueños,

se va mi vida,

se va mi muerte,

se van mis ganas de verte

Perdón por todo lo que dije,

perdón por todo lo que no dije,

perdón por romper mis juramentos

pero nunca pude negar, ni obligar,

ni someter, ni atormentar,

ni siquiera encarcelar

a todo en lo que creo…

Nunca podré negar a mi Dios,

nunca pude someter a mi amor,

nunca pude atormentar a mi corazón,

nunca pude encarcelar a mi ángel,

nunca pude negar que te amo.

Si te corrí y no te alcancé

no corras a un lugar

donde no pueda verte,

donde no pueda seguirte.

No me obligues a olvidarte,

no me obligues a negarte,

no me obligues a separarme de mi sentir.

Ahora juro, ahora declaro

ahora te digo,

que estas en mi vida,

sos parte de ella

de sus sueños y sus deseos

déjame ser parte de la tuya

y no te desvanezcas en las aguas,

quédate aquí

quédate… por mi.

Noche n° 260

El aire no respira,

la oscuridad me ilumina,

no sé si fuiste realidad,

no sé si fuiste un sueño,

no sé si fuiste o viniste,

o quizás fui yo quien te encontró…

en la vida o en la fantasía,

pero mi realidad fue sueño,

y mi sueño realidad.

Noche n° 413

La frialidad de su alma

se extiende por toda la habitación,

A oscuras siento el baño de luz

que me cede la luna.

Noche n° 577

Mi alma es como un papel

papel que flota,

rueda y bota.

Noche n° 663, última noche.

Antes de nada, era lo que esperaba…

nada de él le quedaba, ni siquiera su mirada…

y otra vez en espera de su dulce llegada

a su regreso se resguardaba;

tanto lo deseó que así ocurrió

pero ella ya no estaba…

Se ahogaba en el aire

se calmaba en el aura…

su moribundo destino

no la dejaba creer.

No creía en su pérdida de juicio

pues alguna vez

había oído de su boca

palabras que la volvieron loca

que el maldito viento

como testigo,

se las llevó…

sin dejar pruebas a su favor.

Nunca lo hubiera sabido

pues siempre fue su deseo

jamás cumplido.

Se dejaba llevar por el viento

se dejó su alma,

se dejó su cuerpo,

se quedó con su espíritu

y se lo llevó el viento.

Quería ser su sombra,

quería ser su luz,

quería ser franca,

pero no le dieron la oportunidad de confesar,

todo lo dificultoso que habían sido

esos interminables días

esas 663 noches desveladas,

esas 663 tardes sin sentido,

esos 663 días en las nubes…

Cada día amanecía sin sol

cada noche se llevaba la luna,

la luna, luna lunera,

fiel compañera,

ya que ella también espera,

nada mejor que las dos que aguardan a tiempo…

a que llegue su tiempo.

Descansó… y despertó en una estrella

sintió su sangre correr por ella

su lágrima rodaba el color de su mejilla

a su vera quería estar,

a su vera quedaría

desde esa estrella lo cuida…

a veces él voltea y ve su resplandeciente luz

a veces ella voltea y ve a su estrella…

Lloraba, lloró cada noche

cada una de las 663 noches

se llevó parte de su ser

se llevó su alegría,

se llevó su vida,

se llevó su poesía,

se llevó su niñez,

se llevó su paz…

le dejó una guerra en mente,

le dejó llorando nuevamente,

le dejó esperando la muerte.

Y sin esperanzas transcribe,

los últimos despojos de su amor

con su aroma a rosas

jura injurias y jura designios

transcribe ruinas,

transcribe glorias,

transcribe y escribe lo que quedó.

Vinieron a buscarla, sus heridas habían sanado, pero en sus ojos se resguardaba una gran ira, que daba temor. Abriendo las puertas de par en par, le exigieron que diga cosas, que responda preguntas que no entendía, todo lo relativo al poder que obtuvo por medio de su sangre…que volvía a correr en ese momento por el sucio suelo, la torturaron y culparon de sus heridas a su locura, locura de querer ahora más a su soledad, más a sus silencios.

Sobre el dolor corporal, sobre todas las torturas que recibió sólo se encontró el siguiente extracto de un cantar de época:

“Gritos atronadores,

los gritos encerrados

entre paredes,

al abrir la puerta salen a relucir,

aunque la voz con los años se ha apagado

los gritos clama aún…

ya todo les había dicho,

y ahora su placer

se refugiaba en su dolor.”


martes, 23 de septiembre de 2008

Mi triste chacarera

Cuando te fijaste en mí
yo se que no era de aquellas
que se pintaban el rostro
de sonrisas ajenas

Dicen que ya no soy igual
que algo en mi ah cambiado
pues esta copa me la tomo
por haberte olvidado

Dicen que algo perdí
en un rincón lejano
que no se enteren lo que sufro
esta noche no doy el lujo

Mira que te lo advirtieron
oíste bien que lo dijeron
aléjate de esa piba
no es para almas perdidas

Me comí todos sus versos
creí en todos sus cuentos
y aquí me quede hipnotizada
en otra noche sin luna

No hay luz ya lo sé
y no vengas a encenderla
esta tristeza que me invade
me da una vida entera



Y así también me perdí yo
buscándote en rincones
donde nunca te encontré
pero yo halle mi locura

Si hoy me falta la cordura
dí feliz que es culpa tuya
que otra copa se deslice
en mi garganta amargura

lunes, 22 de septiembre de 2008

Tormenta de septiembre, antes de la primavera...

Siempre quise decirte tantas tonterías desde el día en que partí.
Decir cosas que tal vez se olvidarían, como cualquier enfermedad.
O decirte que para mi si fuiste especial.
El único con quien eh deseado y eh podido despertar.
El único con eh soñado y eh podido dormitar.
Si, todavía el único.

Y decir esto no es que sirva de consuelo, es para saber que al menos, lo dije.
Pero tal vez sea mejor guardarlo, guardar esos recuerdos, que de un lado valen y del otro nunca se sabe.

Atesorar recuerdos para recordar que alguna vez bajo un cielo fui bella para ti.
Atesorar segundos que conté donde estabas junto a mi.
Atesorar palabras y fotos que con el tiempo se arruinan.
Y atesorar cada palabra que intenta vincular tu vida con la mía.

Creer que todavía existe un poco de mi en ti,
es una fe que ayuda a vivir,
que me puede hacer feliz.

Tanto más esta pena no sirve para amortiguar más lágrimas que risas que se fueron por ti, tanto más esto no sirve para nada,
tanto mas no puedo hacer nada.

Intento creer que algún día cambiara, que puedo seguir así mintiéndole al espejo otro año más.

Queriendo verte a diario al despertar,
como lo hice por única vez contigo
es que se mantiene en frio
mi corazón curtido...

Yo misma pido que digan cuando ya no quiero ni escuchar,
quiero gritar y ya no me van a oír.

Decir y decir cosas, no significa que lo exprese en verdad, pero eso creo que ya lo comprendí.

Tal vez no sirva de nada,
cada canción compuesta o carta redactada,
ni cada cuento en que te invento,
ni cada melodía en que te siento,
ni cada recuerdo en que te transformo,
ni cada noche en que te pienso.
Tal vez solo sirvan para quedar estancada...

Pero aún así, tal vez si... muy adentro yo sé, y tú... tú lo sabes.





Mis días sin ti
no tienen noches
Si alguna aparece
Es inútil dormir

Cerebro, ayuda a olvidar a mi corazón, que es tan tonto que todavía se resiste...

domingo, 21 de septiembre de 2008

dejando las cosas pasar...

Sentada en la cama
entre sabanas blancas
recuerdo las voces
detrás de las paredes

A los gritos estruendosos
dolores que enceguecen
dicen que fue tu amor
el que me dejo sin creces

El brillo ya se fue
hasta de mis cabellos
Estos ojos ya no miran
a más de mil cielos
ven todo
y empiezan a llorar

Donde deje el tiempo pasar
dejé a una amiga en un funeral
desde entonces no recuerdo
que era jugar

Donde escondo esas ganas
locas ansias de volverle a ver
meto sonrisas que tapan
todo lo que paso ayer.

Te regalo una idiotez
para denigrarme un poco más
desde entonces no recuerdo
que era cantar

Toma lo que queda
desde los harapos hasta el telar
esas telas ya no me las pondré
ni me los podrán quitar

Toma lo que queda
de esta niña ciega
creo que los cambios
me quieren hacer vieja

Y aquí ya no volvieron,
se fueron esos días,
aquí quedo estancada
en una cama vacía.



Quizás algún día vuelva en esta vida a ser la mía.

jueves, 18 de septiembre de 2008

La Doncella de las Mangas Amarillas

Capítulo 4

Se quedó con Arren largos años en la casa de su hermana, la Tierra, en el bosque. Tanto tiempo pasó quizás cinco años que nadie la recordaba excepto su padre que con su vejez parecía delirar y se la tomó como una leyenda. Nadie la recordaba pues no era conocida y era de perfil bajo. El Rey al ver su pronta muerte la recordó y otorgó recompensa para quien la llevara con vida a sus pies.

La niña se convirtió en joven y creció junto con Arren.
Cada día ella jugueteaba en el bosque y la Tierra le enseñaba su sabiduría, Arren en esos momentos desaparecía iba al pueblo como un muchacho y regresaba con noticias del reino y con lo que precisaban para su vida (víveres, prendas, y otras tantas cosas), elementos que los obtenía a cambio de plata, plata que obtenía del río.
Habían construido con sus manos una casa en la cual vivían, una pequeña cabaña.
Arren ahora era un joven grande y fuerte, y la niña con sus años era más hermosa, tal como el buen vino.

Arren regresaba del pueblo con un rostro triste y pálido mientras la muchacha lo esperaba en la puerta de la casa perdida en medio de las profundidades del bosque.
Llegó antes del anochecer y le dijo:
- Ahora te buscan y ofrecen recompensa, te quitarán de mi lado, y me quitarán de su camino.
- No, no digas más, yo elijo quedarme contigo –y lo estrechó entre sus brazos.

Al día siguiente encontró a un joven arquero merodeando por el bosque en la espesura, pero, por suerte y gracia de Dios se despistó del camino y fue hacia otro lugar.

Arren estaba llegando proveniente del río, a la luz del aura, con sus cabellos blancos flameando en el viento, y sus alas de hueso a cuestas. La joven salió corriendo a su encuentro… lo aferró fuertemente a su pecho.

-Arren hoy los vi, están buscándome, temo por tu vida… a mi no me matarán, pero, ¿A ti? No quiero dejarte –al terminar aquella frase, apoyó suavemente la cabeza sobre su pecho.
-Calma –dijo Arren- tengo algo que decirte…-y tomó su dulce rostro entre sus manos – Siempre estaré contigo, te he de decir el gran secreto que guardaba la Tierra… somos un todo, y debes aceptar ser quien eres.
La muchacha intentó decir algo, pero Arren la besó de improviso, jamás la había besado y le entrego parte de su alma en aquel beso.

En la noche siguiente a aquel día, Arren fue nuevamente al río por su transformación que sufría cada día y la joven lo siguió en secreto.
Los caza recompensa buscaban en aquella noche a la Doncella y ante los quejidos de Arren fueron atraídos al río.

Un arquero saltó a la escena justo al final de la sufrida transformación de Arren, tomándolo por un monstruo y amenazándolo con el arco.
La joven no resistió esto y saltó delante de Arren dejando atrás su escondite, y con mirada amenazante dijo que dejara su arma.
El arquero tendió el arco y temeroso Arren se interpuso delante de la Doncella y el arquero disparó su flecha.

Arren con un gran gesto de dolor salvó la vida de la joven y la flecha lo atravesó dejando correr sangre plateada de su ser, y pese a ello, aún continuaba en pie, con mirada amenazante. Otro caza recompensa desde otro punto intentó tomar a la joven y raptarla, pero ella se aferró como siempre lo hacía a Arren, y la flecha que lo atravesaba, la atravesó a ella también como así también se incrustaron en su delicado cuerpo, atravesándolo, las alas de Arren… y se mezcló su sangre roja con la plata.

Arren cayó junto con la muchacha al río, pues sus fuerzas dijeron “basta”, y se esfumó en el. La joven, sorprendida de aquel hecho tuvo un ataque de nervios, mientras su sangre seguía corriendo y su fuerza se iba yendo.
Los caza recompensa, llegado un momento, consideraron que estaba muy débil como para causarles daño y se la llevaron de aquel lugar…
La muchacha gritaba de dolor y sufrimiento, hasta que por la pérdida irreparable de Arren, y el dolor que sentía su cuerpo, se desvanecía y se desmayó en el trayecto.

La Doncella de las Mangas Amarillas

Capítulo 3

Con su escasa edad, ella andaba sola, vagando entre las flores pues allí, en ese momento, ella no era de mayor importancia, nadie la pía, nadie la seguía ni percibía, y cansada de tal ignorancia, nuevamente salió del castillo y entró al bosque con la intención de hablar con ella, su única pariente, su única sangre, su única amiga, la Tierra.
Caminó unos metros en el interior del bosque cuando se topó con aquel muchacho que caminaba viendo las plantaciones, los grandes árboles tal como ella. Vestía un pantalón gris, una camisa no muy clara y un chaleco marrón, su cabello era corto y negro como las penumbras, sus ojos, también negros brillaban como reflejo de luna, pese a que aún no había salido por encima del mundo, y ella pensó que él la guardaba en sus ojos, hasta que llegara la noche.
El muchacho con quizás unos pocos años mayor que ella, le sonrió, una sonrisa cómplice y de bienvenida y con sus cejas y su mirada le hizo un gesto como invitándola a algún juego,… en ese momento comenzó a correr entre los árboles del bosque.
Siguiendo su juego, la niña salió corriendo tras él, tan solo veía las ramas que se movían tras el paso apresurado del muchacho. En su persecución parecía que los árboles y rosas no quisieran que continuara, quizás por protegerla, quizá por resguardar un secreto, con lo cual las ramas la golpearon, la mordieron las espinas, con fiereza y brutalidad, pero ella continúo; ella lo siguió, lo corrió, lo persiguió.
Al fin llegó a un claro en las profundidades del bosque y el arrollo se había transformado en un pequeño río, y la cascada resonó con su canto, en medio del agua color plata.
No encontró al muchacho, lo buscó, pero no halló nada y en ese momento algo surgió de las profundidades no muy hondas del río, era el joven.

Desnudo de torso, y con sus cabellos, ahora blancos, y sus ojos como perlas plateadas, surgió del agua, intentando levantarse con mucho cuidado, y mucho dolor, pues se mantenía en una posición fetal. De repente comenzó a gritar, un grito desgarrador…temblaba todo su cuerpo, gimoteaba del sufrimiento y tapaba su rostro entre sus manos tomando su cabeza, como quien se resguarda al saber que alguien le va a golpear.
De repente y suavemente…salieron, entre gritos de dolor y sufrimiento grandes huesos, como colmillos de elefante de su espalda, eras alas, pero alas como huesos blanquecinos; tan solo un armazón. Salían de su espalda por encima de sus omóplatos, sobre su cabeza, y desde sus costillas hasta por debajo de su coxis, rasgando sus ropas, eran alas, alas de hueso.
Cuando los huesos terminaron de crecer se mantuvo un largo rato en posición fetal temblando de dolor, mientras ella atónita y petrificada miraba el hecho.

El muchacho se paró, y mirando la cascada le dijo:
- No sabes cuanto duele ser yo, pero así soy y lo acepto…
El joven tendió su mano hacia ella para que la tomara.
La niña ahora temblaba y casi sin darse cuenta dejó caer una lágrima de sus ojos y con una leve sonrisa le dio su mano.
- Mi nombre es Arren –le dijo, y ella se mantuvo en silencio.
Tiró de su mano y la tomó entre sus brazos, tomándola fuertemente y se arrojó con ella al río.

Lo miró mientras estaban sumergidos en el agua, él brillaba con luz propia y por encima del río algo pasó, algo que le heló la sangre y heló el agua. Una sombra negra se cernió sobre ellos y lo único resplandeciente allí era Arren.
Al darse cuenta de ello, la niña, con la mano libre que tenía y con la cual unos instantes antes intentó safarse, lo sujetó en un abrazo, fuertemente tomó con su mano a un gran hueso que salía de la espalda del joven. Ante este hecho, y contemplando su temor, Arren la abrazó más fuertemente dándole su calor y haciéndola dormir…, quién sabe como, bajo esas aguas plateadas.

La niña despertó, era de noche y estaba acostada a orillas del río, pues oyó su canto. Al abrir los ojos notó que Arren aún la abrasaba, pero ahora volvía a ser aquel muchacho de cabellos oscuros y ojos negros resplandecientes.

-Deberías de volver –decía Arren- te estarán buscando o esperando.
A lo que la niña respondió:
-No es así, allí nadie me espera o busca, solo tú me buscaste y me esperaste –y en diciendo esto, abrazándolo se quedó nuevamente dormida entre sus brazos con una leve sonrisa perpetua, a partir de ese entonces, en sus labios.

Quizás había encontrado un amigo.

La Doncella de las Mangas Amarillas

Capítulo 2

Se encontraba caminando por los jardines del gran castillo que nunca llamó hogar, y traspasó sus límites; camino por el pueblo que nunca la llamó hija y traspasó sus límites.
Caminó por el bosque y se perdió en el.
Cansada de tanto caminar vio a su alrededor y observó el árbol que extendía sus manos sobre ella.
Una hoja cayó de él, una hoja afilada que cayendo rozó su dedo índice y cortando su piel, una gota de sangre cayó en la tierra, gota que luego fue creciendo, y de la tierra fueron formándose arroyos de sangre, ríos de sangre, mares de sangre.
Lo único que quedaba en ese mundo era ella, mirando al árbol, como ofendida por haberle quitado una gota de sangre… en ese momento la tierra la llamó “hermana”.

sábado, 5 de julio de 2008

Corre, Otra vez, Hasta que..

Ojala me sepan comprender
que este delirio no termina
cuando acaba de nacer

Me agarra un ataque de sentimiento
del cual todabía no soy su dueña
me agarra un ataque de querer
lo que todabía no tengo aqui

Y corre muy rápido
pues sus pasos son largos y pesados
y corré muy rápido
si lo quieres alcanzar
yo corro muy rápido
yo corro muy rápido

Lo Alcanzaré?
Me pregunto en cada vuelta,
me pregunto en cada salto,
me pregunto en cada caída,
me pregunto en cada paso...

Corre, corre, corre rápido
antes que la soledad te alcanze
corre, corre, corre rápido
quedate con el delirio
de su inexistente compañia.
Será así el resto de mi vida
corre corre corre corre
que ya lo alcanzas
corre corre corre corre
que otra vez se va
corre corre corre corre
que esta vez se queda
corre corre corre corre
que lo pierdes otra vez
corre corre corre corre
matame si te vas
corre corre corre corre
y ya no hay vuelta atrás
al menos para mí yo
correre, correre, correre
yo te alcanzaré, alcanzaré

Para siempre es mucho tiempo
quiero gritarle al viento
quiero sacarme el corazón del pecho
vomitarlo en el estruendo de mi voz
y mañana ya no recordar tu cara.
Corré, corré, corré lejos de mí
antes que me agarre el ataque
de quererte otra vez.

Corré muy lejos,
antes de que te alcance
estoy preparando mis mejores armas
No vuelvas, no vuelvas,
porque sino nunca regresaras...






es otro dia como ayer

el telefono no da tono

Llega el sabado otra vez

y aqui nadie me dice

¿que vamos a hacer esta noche?

Asi que yo me voy

agarro el telefono y te digo

hey¿ hoy me vas a responder?

sino al menos mira por la puerta

y aqui estoy otra vez

camine muchos km esta vez

para verte una y otra

y otra vez...

ya no me siento sola en el sillon

y no te dejo tirado en la mensa

te volvi a molestar

y todos lo dicen

te volvi a levantar

y te das cuenta

que esta vez es de verdad

ya no me siento sola en el sillon

y no te dejo tirado en la mesa

...me decis que la puerta no me abris

la voy a tirar yo.


hasta que...
Hasta que no me queden pies,

hasta que no me queden manos,

hasta que no me queden labios,

hasta que mis ojos se cieguen,

hasta que mi cabello se caiga,

hasta que mi voz grite, hasta mas allá...

Hasta mis pies acaricien los suyos

hasta que mis labios queden rojos

hasta que sus ojos destellen en mis ojos

hasta que se enrieden nuestros cabellos

hasta que el sol no salga

hasta que mi voz se quiebre

y hasta mas allá

hasta que el cuerpo aguante




Haciendo mil canciones. Yo no sé esconder mis sentimientos. Perdoname. Dejame estar otra vez contigo.

BASTA

Mi cabeza metida en la nulidad
de la informatica y te das cuenta
de que todo es mentira
de que nada es amor
de que al mundo le importas un choto
y un choto te importa a vos

y te preguntas hasta cuando
voy a seguir sintiendo
algo que nadie siente
todos son felices, comen perdices,
y vos te comes un garron tras otro

Hasta cuando me seguiré sintiendo así?
¿Hasta cuando cada cancion me dirá que hacer?
¿Hasta cuando? ¿Hasta cuando?
todos dicen te quiero,
todos te dicen que estan
pero al final no hay nadie....¿Hasta cuando?
Hoy me quiero autodestruir.partirme en mil pedazos
tantos como los corazones que rompi
tanto como los errores que no puedo solucionar
por una vez, aflojen BASTA

sábado, 21 de junio de 2008

En un Día Más...desahogando que todo esto es para vos

Notando cómo todas las canciones poco a poco van diciendo todo lo que sientes, y me imagino tocando alguna vez una guitarra, estando en frente de el y mostrando mi voz, de la mejor manera, demostrando un sentimiento.
Pero todas las canciones gritan "Vuelve", "Te necesito", "Entra en mi vida", "no te vayas" y "porqué te fuiste", "podríamos estar juntos para siempre", "why?".
Siempre usan dos palabras para terminar de explicar todo un universo de cosas, en donde uno se pone a pensar, cuando esta tirado, bajo o sobre la cama, viendo por la ventana recordando viejos tiempos. O tal vez cosas que pasaron hace unos meses, pero si pasaron y no son en este momento ya son viejos.
Poco a poco te vas dando cuenta que lo único que haces es quedarte sentado mirando por la ventana, tomando mates, y esperando a ver si algo pasa por la ventana, y pensas... va a tardar en pasar. Mientras te llegan miles de mensajes de personas que te quieren y te dicen, como estaS? venis? por que todabia no estas aca? Y miento diciendo, tengo cosas que hacer, lo siento.
Te levantas del viejo sillon reclinable y te miras al espejo... te peinas y decis, que bueno sería si me viera con el pelo suelto... y te lo atás, tal vez algun día lo desate. Y recordas más atras todabia "Ella tenia el pelo hermoso, a veces la veía trensandoselo, pero solo el era él que lo podía ver suelto".
Salis al balcon y te apollas viendo las hojas crepitar ante el viento y el aire fresco renovado por la reciente lluvia. El fresco aire que te acaricia la piel y te hace temblar... asi, asi como lo hacía él, te hace temblar con un solo roce y ya te quieres escapar y cierras la ventana del balcon.
Miras las hojas que tenes que estudiar y seguis rondando en tu habitación. Pensas, ¿habré dicho todo? ¿Por que ahora las cosas son así? Tengo que aguantar, tengo que hacerlo, lo voy a hacer, lo voy a lograr, tengo que llegar. Quisiera hacer algo, quisiera levantarlo y no dejarlo tirado como siempre. No, no quiero que se quede tirado quiero que sea quien quería ser, lo veo y me recuerdo levantandolo... pero esta vez lo quiero hacer en serio.
Es un capricho me dicen voces detras de mi espalda. No, no es así... por algo estoy aqui creyendo todabía cuando todo es No.
"Ya va a pasar, calmate, y seguí buscando", buscando alguien que me haga reir con una tonteria... el lo hacía, como la brisa, le decía que no, pero no se dio cuenta, no lo supo ver... debería dejar de jugar... ya lo hice, voy a llegar.

Se tiene que dar cuenta, tiene que saberlo, y te gastas escribiendo mas de mil palabras, mas que el cuento que te pidieron para textos, mucho más dando explicaciones para enterarte que después nunca lo leyó. Y te das cuenta que sirven mucho más dos palabras para contarlo "Vuelve", "Te necesito", "Entra en mi vida", "no te vayas" y "porqué te fuiste", "podríamos estar juntos para siempre", "why?" y te das cuenta que las canciones no estaban tan erradas.

Y no te aguantas las ganas de saber cómo esta, más pensando lo último que te contaron de él. Y dices no tengo que estar acá, pero tal vez el me mataría si ya lo saturé. Esperar, esperar. Y te das cuenta, te das cuenta... que ahora, tenes que estudiar.
Todabía no llego la hora... pero estoy.
Que sepa que estoy, ¿sabrá?
Y acabas de escribir bastante, cuando solo querias decir...




Te Extraño


Y te imaginas besandolé por primera y ultima vez, cuando un pequeñisimo roce esa vez te valió más que mil enrriedos.